| Reseña Histórica de la FATERYH
2 de octubre de 1942:
Constitución del Sindicato.
Jesús Santamaría, ya desde el
Sindicato Unión de Trabajadores de Casas Particulares, supo ver,
junto a otros compañeros del gremio, la necesidad de diferenciarse
como encargados de casas de renta, mediante la creación de su
propia organización profesional.
El 2 de octubre de 1942 quedó
constituido el Sindicato Único de Encargados y Ayudantes de Casas
de Renta (SUEYACR), el hoy conocido por todos nosotros como
Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal
(SUTERH).
15 de noviembre de 1944: Primera
conquista social.
Fue gracias a la decisiva
intervención del Coronel Perón que nuestro gremio consiguió la
primera conquista social importante: el referido decreto 29.945, del
15 de noviembre de 1944. Este decreto dictaba disposiciones
relativas al contrato de trabajo de los encargados de casas de renta
tales como el reposo diario, semanal y anual, el preaviso y el
derecho a la indemnización.
Octubre de 1945: Antecedentes al
Día de la Lealtad.
Para octubre de 1945, Perón tenía
listo el decreto que instituía como derechos generalizados el
aguinaldo, las vacaciones pagas, la indemnización por despido y
fallecimiento, el reconocimiento a la licencia por enfermedad, al
tiempo que se preveía un aumento general de salarios. De esta
manera se llegó al 17, día en el cual los trabajadores tuvieron
que movilizarse para rescatar al Coronel Perón —que había sido
desplazado de sus cargos una semana antes— con una marcha que
torció el rumbo de la historia del país, junto con la señora María
Eva Duarte de Perón, para nosotros, la inolvidable compañera
Evita, madrina de nuestro sindicato.
10 de mayo de 1946: Personería
gremial al Sindicato.
Por resolución del 10 de mayo
de 1946 de la Secretaría de Trabajo y Previsión, le había
otorgado "personería gremial al Sindicato Único de Encargados
y ayudantes de Casas de Renta, con sede en la calle Lavalle 1294, de
la Capital Federal, con el carácter de Sindicato que agrupa a los
encargados, ayudantes y suplentes de casas de renta, para actuar en
la mencionada capital".
Desde el llano, junto a un pequeño
grupo de compañeros y con el apoyo de la Comisión Directiva de
nuestro sindicato, Santamaría jugó un papel decisivo en la
aprobación de la ley 12.981, la primera en la que se establecieron
orgánicamente funciones y condiciones de trabajo para el conjunto
de los trabajadores de edificios de renta.
Entre otras disposiciones, la
ley 12.981 extendía el reposo diario a diez horas consecutivas, más
dos horas al mediodía para el almuerzo. También se incrementaban
las vacaciones a veinte días para los trabajadores que excedieran
los cinco años de antigüedad. Se elevaban de quince a treinta los
días de preaviso y se aseguraba el derecho a la estabilidad en el
empleo pasados los sesenta días en el mismo.
30 de enero de 1948: Primera Comisión
Directiva.
El 30 de enero de 1948 tuvo lugar una Asamblea
General convocada para la elección de una nueva Comisión Directiva
en nuestro sindicato. Como resultado, fueron electos: Jesús
Santamaría, como secretario general; Ricardo Presedo, como
secretario adjunto; Jesús Díaz, como tesorero; y Salvador Levy,
como secretario de actas, entre los cargos más importantes. Cuatro
días después, la nueva Comisión asumió en las instalaciones del
sindicato que estaban ubicadas en la calle Luis Sáenz Peña 778 de
nuestra ciudad de Buenos Aires.
Abril de 1948: La conducción
de Santamaría.
Con su llegada a la conducción,
Santamaría se convertiría en el principal artífice del
engrandecimiento del sindicato durante aquellos años de felicidad
para el país.
En los primeros días de abril
de 1948, Jesús Santamaría mantuvo una reunión con Perón y su señora.
En ella, el Presidente les propuso la reforma de la ley, si ello era
necesario para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores
de edificios.
Ante la respuesta afirmativa,
hizo suyo el pedido y lo incluyó entre los proyectos que presentó
el mismo 1º de mayo, después de dar por comenzadas las sesiones
ordinarias del Congreso Nacional. Pero le pidió al sindicato que se
encargara institucionalmente del seguimiento del trámite
legislativo.
En la reunión de la Comisión
Directiva del 1º de junio, y luego de intensas gestiones personales
de varios de sus integrantes, se formó una subcomisión con el
objeto de realizar una labor de seguimiento más sostenida. Allí
mismo se conformó una segunda subcomisión para materializar una
federación de alcance nacional que agrupara a los diversos
sindicatos del gremio.
Octubre de 1948: Ley 12.981
y Constitución de FATERYH.
A fines de octubre de 1948 se
aprobaron las modificaciones de la ley 12.981, y con ellas se
alcanzaría otra ley fundamental para los trabajadores del sector:
la identificada con el número 13.263, cuya aplicación se
garantizaría al reglamentarse en diciembre.
Fue durante ese 1949 que la
Federación Argentina de Trabajadores de Edificios de Renta y
Particulares (hoy FATERYH) se haría realidad en un Congreso
Extraordinario que se llevó a cabo entre los días 24 y 26 de
setiembre.
8 de enero de 1951: Nuevo
nombre (SUTER).
El 8 de enero de 1951 se realizó
una Asamblea General Ordinaria en la que se resolvió cambiar el
nombre de Sindicato Único de Encargados y Ayudantes de Casas de
Renta (SUEYACR) por el de Sindicato Único de Trabajadores de
Edificios de Renta (SUTER).
28 de febrero de 1951: Ley
14.095.
Un proceso similar al de la ley
12.981 se viviría tiempo después con la ley 14.095 —promulgada
el 28 de febrero de 1951— por la cual se incluyó en el mismo régimen
a los trabajadores que desempeñaban cargos en edificios de
propiedad horizontal.
Estas leyes —a la vez que se
constituían en herramientas legales que ponían en una situación
de avanzada al gremio en el campo de las conquistas sociales—
facilitaron el incremento de su número de afiliados y el
consiguiente crecimiento patrimonial que se tradujo en la adquisición
de edificios propios, tarea que fue facilitada, a su vez, por el
madrinazgo que la señora Eva Perón había asumido para con el
gremio. Sumado a esto, la construcción de consultorios médicos, de
una proveeduría y la creación —por Convenio 99/50— de una
escuela sindical, cultural y profesional, fueron también indicios
claros de esa evolución sostenida.
Mayo de 1951: Nueva Sede.
Consecuentemente, en mayo de
1951, nuestro sindicato inauguraba una nueva sede social, más
amplia y con mayores comodidades. Estaba en la calle Anchorena 1266
de esta querida ciudad de Buenos Aires.
1º de octubre de 1951:
Convenio N° 164/51.
De importancia histórica para
nuestro sindicato fue el Convenio Nº 164/51 que entró en vigencia
a partir del 1º de octubre de 1951. Su trascendencia se debe a la
amplitud temática que abarcaba, desde escalas salariales y
condiciones de trabajo hasta avances de carácter social como la
creación de la Caja de Protección a la Familia "de todos los
trabajadores de casas de renta, permanentes y mensualizados"
que, básicamente, consistía en un seguro por fallecimiento del
titular, a cobrarse por el familiar designado a tal fin.
16 de junio de 1955: Golpe
de Estado.
El 16 de junio de 1955 tuvo
lugar el más criminal alzamiento militar de la historia argentina.
Tras el bombardeo a la Plaza de Mayo, dos miembros de la Comisión
Directiva habían escrito con cal la leyenda Perón o Muerte en el
coche del sindicato, y en él anduvo entretanto Santamaría por toda
la ciudad.Tuvo lugar la ocupación por la fuerza de las
instalaciones del SUTER, tanto de la sede gremial como de la
proveeduría, al tiempo que se detuvo prácticamente a toda la
Comisión Directiva, con Jesús Santamaría a la cabeza. Se
intervino a nuestro sindicato y sus bienes quedaron a disposición
de los comandos civiles.
26 de julio de 1956:
Suicidio del compañero Santamaría.
La noche del 26 de julio de 1956
llegó conmocionado a Ciudadela el consuegro de Santamaría. Venía
de La Reja a una hora desusada. Traía la amarga noticia de que lo
había encontrado tirado en el dormitorio, con un brasero encendido
y que no había podido hacerlo reaccionar de ninguna manera. Los
familiares temieron lo peor. Efectivamente, Jesús Santamaría
estaba muerto. Ese mismo día se cumplía el cuarto aniversario de
la muerte de Eva Perón, y debido a lo que Evita había significado
para él, todo hacía pensar que no había elegido al azar esa fecha
para quitarse la vida.
Después de la muerte de Jesús
Santamaría, y con la intervención al sindicato, comenzaría a
crecer en influencia un hombre gris, Perfecto Barcia, quien acercó
al Interventor el nombre del posible sucesor. Era Elijio García, un
hombre con cierto manejo de la administración que se había fugado
a San Juan por la delicada situación que se vivía. El único mérito
que tenía para exhibir era el de haber sido secretario de monseñor
De Andrea que, como es sabido, a su vez mantenía excelentes
relaciones con el gobierno de Aramburu y Rojas. Una vez que los
acontecimientos se estabilizaron, lo fueron a buscar y le ofrecieron
directamente la secretaría general de nuestro sindicato.
Diciembre de 1961: Ingreso
del compañero José Francisco Santa María.
En diciembre de 1961 José
Francisco Santa María comenzó a cubrir una suplencia por
enfermedad de un encargado. El 4 de enero de 1962 quedó efectivo en
ese edificio de la ciudad de Buenos Aires, en la calle Basavilbaso
1378. Allí permanecería prácticamente veinticinco años, hasta
que saló —con permiso gremial— en 1985 cuando resultó electo
como secretario general de la Federación Argentina de Trabajadores
de Edificios de Renta y Horizontal (FATERYH).
El sindicato ya tenía su
denominación definitiva de SUTERH por una resolución de la
Asamblea Extraordinaria del 6 de mayo de 1959 y estaba en una gran
casona de la calle Juncal al 1300, la que luego se vendería para
trasladarlo al edificio de Sarmiento al 2000, donde hoy funciona la
central de nuestra Obra Social.
22 de marzo de 1973:
Fallecimiento de Elijeo García.
El 22 de marzo de 1973 murió
Elijio García quien, desde su puesto de secretario general, había
sido el hombre que, más o menos, había llevado adelante la
administración del SUTERH. Desde ese momento, comenzaron a
perfilarse en el gremio dos o tres grupos, uno de ellos tras la
figura de Barcia, quien pasaría a ocupar el sillón vacante.
20 de junio de 1973: Regreso
del Gral. Perón.
El 20 de junio de 1973 tuvo
lugar el definitivo regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina.
Para entonces, José Francisco Santa María ya era vocal suplente de
la Comisión Directiva del SUTERH y movilizó a un grupo de compañeros
junto a Mastrángelo, Díaz y otros militantes, en un microómnibus
para recibir al General en Ezeiza.
20 de julio de 1973:
Convocatoria a Elecciones Nacionales.
El 20 de julio, el gobierno
convocó a elecciones para el 23 de setiembre; el 4 de agosto se
proclamó la fórmula Perón Perón. Y en aquellas elecciones resultó
electo, por tercera vez, por casi siete millones y medio de
sufragios —que representaban el 61,85% de los votos emitidos— el
viejo General acompañado en la fórmula por su esposa, María
Estela Martínez de Perón.
12 de octubre de 1973: Perón
asume su Tercera Presidencia.
El 12 de octubre asumió Perón
la primera magistratura de una Argentina jaqueada por una terrible
ola de violencia motorizada por el accionar de las organizaciones
armadas irregulares. Con setenta y ocho años de edad y con un muy
precario estado de salud, Perón asumió la conducción de la
Argentina. Pero, a pesar de ello, el apoyo de su pueblo le dio las
fuerzas necesarias para apostar, una vez más, a la transformación
del país, en una etapa distinta, y arriesgando nuevas soluciones
posibles frente al profundo desorden en que se encontraba la República.
1º de julio de 1974:
Fallecimiento del Gral. Perón.
La salud del General ya había
comenzado su derrumbe definitivo. Su muerte se produjo, finalmente,
el 1º de julio, a la una y cuarto de la tarde.
19 de febrero de 1975:
Asunción de la Sec. Gremial del Compañero José Francisco Santa
María.
Dentro del sindicato el día 19
de febrero asumió el compañero José Francisco Santa María la
secretaría gremial del sindicato: éstas fueron las últimas
elecciones que se realizaron hasta 1985. Barcia aprovechó la
situación tensa que se vivía para no volver a hacer reuniones de
delegados y permaneció en el cargo sacando sucesivas prórrogas a
su mandato.
Un gremio que había crecido de
cuatrocientos afiliados iniciales a ocho mil en apenas diez años,
se encontraba —desde 1955— sumido en el estancamiento por la
continuidad de una concepción que lo mantuvo dormido y sometido a
los intereses de unos pocos.
10 de marzo de 1976: Ley del
Diputado Alberto Stecco.
El Diputado nacional Alberto
Stecco, haciéndose eco de la necesidad de revertir la anacrónica
situación de postergación de los trabajadores de edificios,
presentó ante el Congreso un proyecto de ley que propiciaba una
amplia reforma de las condiciones de trabajo en los edificios de
renta y propiedad horizontal; entre ellas, se acotaba a ocho las
horas de la jornada laboral. Sin especificar que se tenía que
trabajar ocho horas, esto quedaba determinado a partir de establecer
las doce horas de descanso entre el término de una jornada y el
principio de la otra, sumadas a las cuatro horas de descanso
intermedias. Por otra parte, se prohibía el trabajo los sábados
después de las 13 horas y el domingo íntegro pasaba a considerarse
feriado. Así quedó redactado el proyecto que se aprobó como ley
el 10 de marzo de 1976.
23 de marzo de 1976:
Palpitando el golpe de Estado.
Con el clima de expectativa que
se vivía la noche del 23 de marzo, el compañero José Francisco
Santa María se encontraba reunido en Mataderos en el fondo de la
casa de su madre quien, junto a sus dos tías, preparaba la comida
como para disfrazar de cena familiar aquella reunión política. Ya
para entonces se encontraba formado el grupo básico de lo que,
tiempo después, se convertiría en nuestra Agrupación, con gente
como los compañeros Flores, Mastrángelo y Toledo.
Para el conjunto del
sindicalismo argentino, el día siguiente —el 24 de marzo de
1976— significaría el inicio de la persecución más feroz que
hemos sufrido en toda nuestra historia.
Luego del golpe, se siguieron
reuniendo allí, en la clandestinidad, a pesar de que el gremio no
había sido intervenido y la conducción tenía la prórroga de sus
mandatos. Los primeros martes de cada mes se hacía un plenario de
ese grupo de compañeros en el que se perfilaban las actividades a
seguir.
La ley 21.400 estableció
severas penas para quienes participaran en una huelga y preveía el
castigo de hasta diez años de prisión para quienes las
promovieran.
Año 1976: Nueva Etapa de
lucha.
El año 1976 significó para
nuestro gremio una nueva etapa de lucha, en un contexto hostil por
muchas razones. Nuestro objetivo, cada vez más claro, consistía en
la recuperación del SUTERH para el conjunto de los trabajadores de
edificios. En esos momentos tuvimos que hacer, como simples
trabajadores, lo que desde el sindicato no se hacía, y nuestro
objetivo lo llevamos a cabo con esa herramienta invalorable que ha
sido y es la Agrupación Azul y Blanca "2 de Octubre".
Hacia mediados de 1976 tuvieron
lugar los primeros planteos de José Francisco Santa María a
Perfecto Barcia y a su conducción.
Ya desde la secretaría gremial
del sindicato Santa María organizó junto al cuerpo de delegados
que lo apoyó, las primeras manifestaciones de rebeldía.
27 de abril de 1979: Primera
huelga general.
El 27 de abril de 1979 se convocó
a la primera huelga general. En noviembre de ese año, el gobierno
sancionó la ley 22.105 de Asociaciones Profesionales, con la que
expresó concretamente sus intenciones para con el sindicalismo en
su conjunto. Por esta ley se disolvía la CGT y se prohibía el
funcionamiento de cualquier otra institución de tercer grado. Entre
otras medidas, se prohibían las actividades políticas de los
sindicatos y se separaba a las obras sociales de sus estructuras
naturales. El derecho de reunión se vio también seriamente
limitado: no se podía realizar asamblea o congreso alguno sin la
previa autorización de la autoridad de aplicación. Más de treinta
años después, volvíamos a encontrarnos en las condiciones en que
nuestros mayores habían fundado nuestro sindicato.
Agosto de 1980: Ley 22.269.
En agosto de 1980 se dictó la
ley 22.269 por la cual las obras sociales, ya desvinculadas de los
sindicatos, pasaban a depender del Estado. En los últimos meses de
ese año comenzó a reorganizarse la CGT, contra las pretensiones
del gobierno de mantenerla en la disgregación.
En nuestro gremio, un importante
punto de ruptura fue una asamblea que se realizó en un local de la
calle Bernardo de Yrigoyen y cuya presidencia fue ganada al propio
secretario general del sindicato. En ella el sector que respondía
al compañero José Francisco Santa María rechazo la memoria y
balance presentada, ambos presentaban irregularidades.
Año 1981: Profundos cambios
en la Argentina.
El año 1981 sería un año de
cambios para la Argentina. La CGT convocó a una jornada nacional de
protesta para el día 22 de julio. El ministro de trabajo, Julio César
Porcile, declaró ilegal el paro apenas tuvo noticias de él,
recordando además que la ley 21.400 continuaba en vigencia.
Aún sabiendo esto, los compañeros
Mastrángelo y Santa María propusieron, en una reunión de Comisión
Directiva, que había que plegarse a este movimiento. Barcia indicó
que se dejara asentado en libro de actas la propuesta, con toda la
intención de que quedara en claro que el sector de Santa María el
promotor de esa iniciativa.
Esto fue utilizado después por
Barcia como principal prueba de mi pertenencia a las 62
Organizaciones, uno de los argumentos que posibilitó la expulsión
del compañero Santa María.
19 de febrero de 1982:
Expulsión del compañero José Francisco Santa María.
En nuestra Comisión Directiva,
la situación de confrontación interna se fue tornando cada vez más
crítica, hasta llegar a un punto en que Barcia se decidió a
expulsar al compañero Santa María del sindicato. La asamblea
definitoria fue convocada para el 19 de febrero de 1982 y en ella,
finalmente, se mocionó la expulsión haciendo hincapié en su
militancia peronista, en su vínculo con la CGT y en el hecho de
recibir órdenes de Lorenzo Miguel, el principal dirigente de las 62
Organizaciones.
Se utilizó este dato de la
realidad porque les brindaba un amplio margen de efectividad ante la
presencia del gobierno dictatorial y antiperonista del
"proceso" y porque, efectivamente, en ningún momento el
compañero Santa María dejó de participar en las reuniones que se
hacían en la clandestinidad para la libertad de los muchos compañeros
que permanecían presos.
Si perdió en aquella asamblea
realizada en la Federación de Box el sector de Santa María, aún
cuando tenía más gente fue, porque Barcia supo utilizar la
complicidad del ministerio de Trabajo a la hora de contar los votos
a favor de las mociones que hacían ellos. No podían manejar la
Asamblea por otro medio que no fuera el fraude
Después de la expulsión,
Barcia no se atrevió a convocar a ninguna asamblea más: no quiso
correr el riesgo de quedar mal parado debido a que sabía que Santa
María continuaba trabajando como encargado y que desde la Agrupación
podía llevar mucha gente, aún estando fuera de la estructura del
sindicato.
Como estaban prohibidos los
locales partidarios, los radicales habían acondicionado como
biblioteca a un comité donde ellos se reunían, en la calle
Avellaneda y Artigas, en el barrio porteño de Flores. Gracias a la
intervención de Osvaldo Lucchese, que era un hombre del
radicalismo, fue que nos consiguió, ese lugar que sirvió a también
para pasar inadvertidos y poder así realizar nuestras reuniones a
las que, a pesar de todo, iba mucha gente.
En uno de aquellos encuentros
clandestinos se decido buscarle un nombre a la Agrupación que
identificaba al sector de Santa María. Se la bautizó como "2 de Octubre".
Si hubo algo decisivo para la
continuidad de Santa María en la militancia gremial y política
cuando fue expulsado del sindicato, es el hecho de haber mantenido
el trabajo de encargado y contar, además, con la colaboración y el
apoyo permanente de su familia.
La agrupación "2 de
Octubre", que había nacido como respuesta a las necesidades de
un gremio cuya dirigencia decadente y amarilla era incapaz de
encontrar, fue la herramienta decisiva para posibilitar el recambio
de conducción que la situación del SUTERH exigía. En relación a
la agrupación "2 de Octubre", cabe decir que tanto su
nacimiento como su desarrollo, además de ser participativos,
estuvieron centrados en un trabajo de integración de la familia. En
esto se tuvo especial cuidado siempre. La agrupación se inició y
fue creciendo para, con y por la familia. Lo hizo desde el llano,
con algunas fiestas familiares y peñas folklóricas.
Si algunos habían pensado que
con excluir de la estructura formal al compañero Santa María iban
a sacarlo de circulación, se equivocaron. En forma contraria a lo
que esperaban, la expulsión fue un incentivo más para seguir en la
lucha.
30 de marzo de 1982:
Reorganización de la Agrupación 2 de Octubre.
A partir de ese cambio, hubo que
reorganizar la Agrupación desde una perspectiva distinta. En esa
tarea jugó un papel muy importante el compañero Pereiras, quien
fue su primer presidente. En principio, las reuniones se realizaban
en la calle Brasil, en las mismas instalaciones de la CGT. Pero
también la central obrera había empezado a crecer: a partir del 30
de marzo de 1982 reaparecieron muchos dirigentes y activistas que no
habían estado en circulación hasta ese momento. Entonces tomamos
la decisión de salir del edificio de Brasil para no causar
problemas allí. Así fue que la Agrupación 2 de Octubre alquiló
un local en la calle Constitución al 1200, junto a los compañeros
de dos gremios hermanos, la FOECYT representada por Siava y el
Sindicato Obreros de Maestranza (SOM), con Jorge Márques a la
cabeza. Desde allí sé continuo con las actividades, en pleno año
1982, tratando de superar las dificultades evidentes que provocaba
la transición de una postura dura de los militares hacia una
posible salida democrática. En ese local hicieron las reuniones
hasta mediados del año 1983.
Hacia fines de 1982: Nueva
estrategia de la Agrupación 2 de Octubre.
Tras la derrota de Malvinas,
hacia fines de 1982, la Agrupación 2 de Octubre vio que se empezaba
a abrir el panorama político, empezó a compartir un piso en la
calle Talcahuano al 800 con un grupo de compañeros de la
circunscripción 20. Estando ubicados en ese lugar fue cuando se le
agrego al nombre de la agrupación el color azul y blanco que los
identifica hasta hoy. Esto se hizo a propuesta del compañero Santa
María, por una idea inspirada por los colores de la Bandera del Ejército
de los Andes. Fue también allí donde se empezó a pelear la
interna peronista.
Año 1983: El compañero José
Francisco Santa María es candidato a concejal.
Así fue candidato a concejal en
la primera elección de 1983, aproximadamente en el puesto treinta
el compañero Santa María. Después, la agrupación comenzó a
trabajar en lo que se conoció como la renovación peronista y fue
así que en el '85 José Francisco Santa María fue nuevamente
candidato a concejal metropolitano en el puesto 11 y en el '87 ocupó
el quinto puesto por la parte gremial y pudiendo de esta forma
acceder al cargo.
Fue ése el momento en que a
Barcia se le empezó a desmoronar la frágil organización que lo
había sostenido hasta entonces, justamente a causa de la falta de
participación de la gente. La intervención fue, es importante
destacarlo, un factor decisivo para el debilitamiento de Barcia en
la conducción, ya que con dicha medida perdía su apoyo económico.
En tales circunstancias, su caída se transformó en irreversible ya
que su gestión se apoyaba casi exclusivamente en el dinero de la
obra social para mantener la estructura de aquel sindicato empequeñecido
cuya conducción sería, paulatinamente, desbordada por la realidad.
30 de octubre de 1983:
Elecciones Nacionales.
El 30 de octubre el pueblo votó.
En esas elecciones nacionales triunfó Alfonsín por el 51,7% de los
sufragios. Eran las primeras elecciones que el Justicialismo perdía
en toda su historia.
En aquellas elecciones, el compañero
Roberto Rodríguez de la Agrupación 2 de Octubre, resultó electo
consejero vecinal hasta 1987 en la Zona 1 que va desde Constitución
hasta Retiro, incluyendo Barrio Norte. Este éxito electoral abrió
mucho las posibilidades de la Agrupación en la medida en que
facilitó la llegada a los compañeros y un trabajo político más
continuado y sistemático.
La imaginación del Presidente
le decía que había que llamar a elecciones en todos los
sindicatos, para repetir allí, en las mismas proporciones, los
resultados del 30 de octubre.
17 de diciembre de 1983: Ley
de Reorganizamiento Sindical. (Ley Mucci)
En este contexto general, el 17
de diciembre, Alfonsín envió al Congreso la Ley de Reordenamiento
Sindical, más conocida como Ley Mucci por el apellido de su primer
ministro de Trabajo.
25 de enero de 1984:
Convocatoria de la CGT unificada.
La ofensiva encarada por el
gobierno radical contra el movimiento obrero terminó por ser el
principal motor de la reunificación de la CGT que se
institucionalizó a partir de una reunión que tuvo lugar en la sede
del Sindicato de la Alimentación, el 25 de enero de 1984. La CGT
unificada convocó a una concentración pública para el 10 de
febrero contra el proyecto de ley.
14 de marzo de 1985: Rechazo
de la Ley Mucci en el Senado.
Después de haber sido aprobado
en Diputados —en medio de la algarabía alfonsinista—, el
proyecto murió en el Senado, el 14 de marzo, cuando la iniciativa
fue rechazada por el voto contrario de peronistas y de varios
partidos minoritarios.
Año 1985: Intervención del
Sindicato.
El ministerio de Trabajo Juan
Manuel Casella intervino el SUTERH y algunos otros gremios.
Argumentando acefalía, se nombró interventor a un tal Cavalli.
Este hombre era uno de los principales impulsores de una Lista
Celeste integrada por gente de trayectoria más que dudosa y con
quienes se hizo transitoriamente cargo de la conducción.
Barcia intentó demostrar que
los fundamentos de la medida eran falsos pero no logró evitar que
la intervención se hiciera efectiva.
Luego por el desbarrancamiento
de la intervención de Cavalli, el ministerio de Trabajo devolvió
la conducción del sindicato a Perfecto Barcia, pero ahora en
calidad de delegado normalizador y con el compromiso de que
concretara, en el transcurso del año, elecciones de las que
surgiera una Comisión Directiva legitimada por el voto de los
afiliados.
Poco tiempo antes de las
elecciones del gremio, se convocó, desde la Agrupación 2 de
Octubre, a la primera Jornada de la Militancia, en la que se perfilo
el compromiso que asumirá el sector si se alzaba con la conducción
del SUTERH. En aquella oportunidad se redacto un documento donde se
anunciaban las primeras medidas que se pondrían en práctica desde
el sindicato: Se comprometieron a la entrega del ajuar para el recién
nacido y de guardapolvos a los chicos en edad escolar; se aseguraba
la ampliación de las instalaciones del hotel de Mar del Plata
demostrando que se podía construir algunos pisos más sobre el
edificio del sindicato que da a la calle Buenos Aires en esa ciudad
balnearia (algo que la Comisión Directiva de Barcia negaba sistemáticamente),
etc., etc. De aquel primer compromiso, una vez en la conducción, se
cumplió con creces, e incluso más de lo previsto (plan de
viviendas, hotel en Los Cocos, etc.)
Poco tiempo antes de irse como
interventor del SUTERH, Cavalli había establecido una amnistía en
forma encubierta con la intención de favorecer a algunos hombres
allegados a su sector que también habían sido expulsados durante
la gestión de Barcia.
Debido a que aquella amnistía
se había resuelto en la mayor de las reservas, el sector de Santa
María se enteró de ella por comentarios casuales de un allegado a
la Lista Celeste; entonces se le pidió al juez del Juzgado 38 que
entendía en la causa que comprobara si era cierta o no su
existencia. Atendiendo al reclamo, se mandaron los oficios a la
conducción del sindicato. Cumplido el primer plazo impuesto por el
Juzgado, los papeles que probarían la existencia de la amnistía no
aparecieron.
Sólo ante la segunda intimación
—y frente a la posibilidad cierta de intervención de la fuerza pública—
la conducción accedió a entregar el texto de la amnistía que ya
tenía unos meses de vigencia. En esa oportunidad tuvo que
intervenir el secretario del juez que incluso sufrió maltratos por
parte de gente que respondía a aquella conducción circunstancial
del gremio.
Finalmente le fue restituida la
afiliación al compañero Santa María ingresando en el padrón
electoral entre los últimos habilitados para votar, antes de su
cierre.
1 de Setiembre de 1985:
Elecciones en el SUTERH
Las elecciones que tenían que
ser el 4 de agosto se postergaron al 1º de setiembre porque la
lista Celeste presentó un recurso argumentando que no había tenido
tiempo para conformar su lista, su pedido fue aceptado.
En esas elecciones se
presentaron cuatro listas: la que encabezaba la comisión
transitoria, la Rosa, de Barcia; la misma Celeste que había
protagonizado la intervención con el apoyo de "las 62",
la Naranja, que agrupaba a trabajadores de izquierda; y nosotros,
como Lista Azul y Blanca, con el respaldo de los compañeros del
Movimiento Sindical Renovador Peronista (MSRP), conocidos también
como "los 25".
El resultado final fue que ganó
el compañero José Francisco Santa María con el 52,7% de los votos
y en esta definición pesó que, en ningún momento, había bajado
la guardia. También se recogió el resultado del trabajo en relación
con la obra social, aparte del desarrollado en los barrios.
4 de setiembre de 1985:
Asunción de la conducción del Gremio.
Sin electricidad y a la luz del
día, el 4 de setiembre de 1985, la nueva Comisión Directiva se
hizo cargo de la conducción del gremio, con las instalaciones del
sindicato en un estado realmente deplorable. Desde ese día, y en
esas condiciones, se tuvo que poner en marcha el proyecto de
reconstrucción del gremio.
Se tomó también la decisión
de articular una política tendiente a reactivar nuestra Federación
—la FATERYH— para lo que se comenzó a organizar un congreso
inmediatamente luego de asumir la nueva conducción del SUTERH.
La federación se encostraba
abandonada, estaba desarticulada; el secretario anterior no había
vuelto a reunir a los miembros desde 1982. Y las organizaciones del
interior, viendo los problemas que tenía Capital y sin los medios
para llevar a cabo un congreso, esperó que el SUTERH Capital se
normalizara. A poco más de un mes de asumir la conducción, ya se
estaba realizando el congreso en el hotel de Mar del Plata, en el
que se realizaron las elecciones donde se eligieron las nuevas
autoridades y de la que resultó electo secretario general de la
FATERYH el compañero José Francisco Santa María.
En 1989: OSPERYH vuelve al
sindicato.
En ese marco de crisis política
e hiperinflación, el SUTERH, a pesar de todo, continuaba creciendo
económica y patrimonialmente. Cuando fue electa la nueva conducción
en 1985, la obra social estaba todavía intervenida. Había sido
mantenida en esa situación irregular tanto durante los gobiernos
militares como durante el período radical. Recién en 1989, OSPERYH
volvió, a su ámbito natural: el sindicato.
La reorganización de OSPERYH, a
partir de ese momento, se constituyó en el principal desafío de la
nueva conducción: como la restitución fue una medida tan esperada
como deseada, ya se tenían trazados los lineamientos necesarios
para obtener soluciones concretas.
A tal efecto, fue designado por
la Comisión Directiva del sindicato, por lo establecido en la ley
23.660, un administrador provisorio que se desempeñó en sus
funciones hasta que asumió el Consejo Directivo de la OSPERYH ya
normalizada. A su vez se nombró a tres compañeros del SUTERH para
acompañarlo: Roberto Rodríguez, Felipe Ruiz y Víctor Santa María.
Apenas accedió a sus funciones,
se le encargó al administrador provisorio la realización de una
auditoría contable del período en que la obra social había
permanecido intervenida; como era previsible, sus resultados
permitieron verificar graves irregularidades y un estado económico
desastroso. Ante la gravedad del informe presentado, decidimos dar
curso a la autoridad competente.
Podemos decir que el estado de
vaciamiento en que encontramos a OSPERYH no era muy distinto al que
se encontraban muchas otras obras sociales sindicales como fruto de
las sucesivas intervenciones. En una situación que era realmente crítica:
no se podía pagar los sueldos, había cortes de servicio en los
sanatorios, no contábamos con servicios médicos de urgencia, los
consultorios resultaban insuficientes, entre otras deficiencias.
Esa fue la realidad con que se
encontró la nueva conducción y a partir de ella tuvo que
reconstruir a OSPERYH. Empezaron a dar los pasos necesarios para
contar con los servicios esenciales, abaratando los costos en todo
lo que se pudiera. Luego comenzamos, progresivamente, a trabajar
sobre la calidad de los servicios: se pagó la deuda, se saldaron
los compromisos con los sanatorios.
Había contratos leoninos de
alta complejidad que imponían condiciones abusivas por parte de los
prestadores: se cancelaron o se reformularon. Anulamos servicios de
farmacia donde se brindaba un mínimo beneficio con relación a lo
mucho que se pagaba de cápita. También se suspendió el contrato
con algunos servicios médicos de alta complejidad y de urgencia a
domicilio que significaban una importante sangría para la recaudación
y no brindaban una prestación proporcional.
Se introdujeron reformas
estructurales en el funcionamiento administrativo de la institución:
en el área de informática y en lo específico del servicios de
consultorios externos, mejorando la atención (que era escasa y de
baja calidad).
Se parto de la premisa de que
SUTERH y OSPERYH son de cada uno de los trabajadores de edificios y
su familia, y que la mejor forma de ser coherente con ello era
posibilitando la comunicación entre los afiliados y quienes tenemos
la responsabilidad de la conducción.
2 de octubre de 1990:
Inauguración del Centro Cultural y Deportivo
Se dedico gran parte del
esfuerzos en este período a la finalización del Centro Cultural y
Deportivo, del cual se había previsto como día de inauguración el
2 de octubre de 1990. La inauguración oficial tuvo lugar,
finalmente, el 8 de octubre, con la presencia del Presidente de la
Nación, Dr. Carlos Menem, y de otras importantes personalidades del
ámbito político y gremial.
El año 1990 también fue de
grandes adquisiciones. Se concretamos la compra de los predios
linderos al Centro Cultural y Deportivo: el de la calle Balcarce,
destinado a la construcción de cuatro canchas de paddle; y el de la
calle Venezuela, que tras un cuidadoso trabajo de reciclado, se
convertiría en lo que se dio en llamar en un primer momento nuestra
Escuela de Artes y Oficios.
Por otra parte, el sindicato
compró una casa en Belgrano para seguir contribuyendo a que la
gente deba trasladarse lo menos posible hacia la sede central.
Cumpliendo una vieja aspiración, el SUTERH adquirió el edificio de
la calle Moldes 1988, donde comenzaron a funcionar nuevos servicios
gremiales y de asistencia médica.
En la quinta de La Reja se
comenzó a construir, en ese año, la gran pileta de natación de
mil metros cuadrados de espejo de agua y las cuatro canchas de
paddle.
Al poco tiempo de asumir la
conducción de OSPERYH se comenzó a poner en práctica lo que se
dio en llamar el Programa de Prevención y Educación para la Salud,
que se inició poniendo especial atención en el cuidado de la mujer
embarazada y el niño. Su originalidad reside en que quienes lo
llevan adelante son compañeras pertenecientes al gremio, cumpliendo
la función de promotoras de salud. Ellas trabajan en contacto
directo con los afiliados, brindando atención personalizada a
aquellos que concurren a las sedes de Sarmiento y Belgrano de
nuestra obra social. Si bien está coordinado por técnicos, éste
es el único plan cuya ejecución depende directamente de los
trabajadores, en el marco de su actividad gremial.
Año 1992: Se hace realidad
el Centro de Capacitación Profesional José María Freire.
Entre los compromisos que asumió
la comisión directiva para el segundo período, el de mayor
importancia fue el de la creación y puesta en marcha del Centro de
Capacitación Profesional José María Freire, un lugar específico
desde donde impartir las materias básicas y más necesarias que le
facilitasen al trabajador de edificios un mejor y más seguro
desempeño de sus tareas, como son plomería, nociones de trabajo
con gas o de cerrajería, por ejemplo.
En la actualidad el Centro está
en marcha y se dictan en él cerca de veinte materias, desde la
pintura más rústica hasta computación.
Los casi dos mil compañeros que
se capacitan en diversas especialidades en nuestro Centro de
Capacitación Profesional José María Freire —inaugurado en
1992— nos dan la pauta de que estamos cumpliendo efectivamente los
anhelos de nuestros compañeros de la década del 40.
1988 – 2000: Experiencia
Internacional
La experiencia acumulada, a su
vez, por el conjunto del sindicalismo argentino a lo largo de estos
años de realizaciones alcanzadas muchas veces resistiendo a políticas
que se nos pretendía imponer desde las circunstanciales
administraciones del estado nacional, han hecho al movimiento obrero
argentino capaz de proyectarse internacionalmente.
Hoy, con el país en paz y con
una democracia que sostiene la plena vigencia de todos los derechos,
nuestra inserción a nivel mundial cobra un nuevo sentido.
La FIET, (Federación
Internacional de Empleados y Técnicos) en tanto organización
mundial, nuclea en 112 países a 365 sindicatos del sector con más
de 11 millones de afiliados. La IRO-FIET es su delegación regional
para las Américas, y a esta organización pertenece la FATERYH
desde mediados de 1988 y es reconocida internacionalmente por su
presencia en los encuentros donde se discuten las políticas que
afectan a los compañeros trabajadores del rubro de servicios. Este
reconocimiento ha permitido que la Argentina fuera elegida, en
varias ocasiones, como sede de distintos acontecimientos de carácter
internacional de gran importancia en tanto parte del mundo sindical.
Poco después de hacer efectivo
nuestro ingreso realizamos un viaje a un congreso que se realizó en
Ginebra, en ese mismo año y participamos en esa reunión mundial de
la FIET, pero formando parte ya como miembros activos, con voz y
voto.
En ese foro se eligieron las
autoridades del congreso y se creó allí, por primera vez, la sección
mundial de empleados de inmuebles de la que salió electo John
Sweeney, el secretario general de la SEIU (Unión Internacional de
Empleados de Servicio) que reune a trabajadores de Estados Unidos y
Canadá.
En agosto de 1991, en la ciudad
de San Francisco se llevó a cabo un congreso durante el cual se creó
la sección de inmuebles de la IRO-FIET, que es la filial americana
de la organización madre que es la FIET.
En la sección americana de
trabajadores de inmuebles se eligió a la Argentina, representada
por nosotros, para la presidencia, y a Brasil, en la delegación
gremial de la CONTRATUH, para la secretaría general, mientras que
la delegación de los Estados Unidos asumió una de las
vicepresidencias.
En el año 2000 se organizó una
federación sindical internacional llamada Union Network
Internactional (UNI) que cuenta con presencia en los cinco
continentes. Reúne a más de 800 sindicatos con 15 millones de
miembros en unos 140 países. La UNI posee una estructura organizada
a escala mundial, regional, sectorial e interprofesional. La FATERYH
participa en el sector de servicios y mantenimientos, asumiendo la
responsabilidad de la secretaría general en las Américas, el compañero
Osvaldo Bacigalupo.
También el compañero Víctor
Santa María mantiene un rol ejecutivo dentro de la mencionada
organización Internacional. Elegido Presidente de UNI – Américas
jóvenes.
La historia se construye todos
los días por tal razón seguramente esta breve reseña, se verá
modificada muchas veces más. Esperemos que sea en beneficio no solo
de nuestros afiliados y su familia sino que también de NUESTRO
PUEBLO ARGENTINO.
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